Tus palabras NO se las lleva el viento

Hablar impecablemente puede conducirte a la libertad personal, a un enorme nivel de éxito y abundancia, eliminando los miedos y transformándolos en felicidad y amor.

Miguel Ruiz, autor de Los Cuatro Acuerdos.

La mayoría hablamos sin tener conciencia de ello. Raramente nos paramos a pensar en lo que decimos. Los pensamientos, opiniones, juicios y creencias nos salen de la boca sin preocuparnos del daño o los beneficios que puedan producir.

Sin embargo, los triunfadores dominan su discurso. Saben que si no controlan lo que dicen, se verán dominados por sus propias palabras. Son conscientes de los pensamientos que tienen y de lo que dicen, tanto sobre sí mismos como sobre los demás. Saben que, para tener más éxito, es necesario decir aquello que fomente la autoestima y la confianza, que ayude a crear relaciones, a alcanzar sueños, palabras de afirmación, de ánimo, de reconocimiento, de amor, de aceptación, de posibilidad y de visión.

Hablar impecablemente significa hablar con intención e integridad, que tus palabras estén en línea con lo que dices que quieres obtener: tus objetivos y tus sueños.

Cuando hablas impecablemente, tus palabras tienen poder no sólo sobre ti mismo, sino también sobre los demás.  Dices únicamente aquello que sea cierto, que anime y que destaque el valor de las otras personas.

Las palabras también son la base de las relaciones. El modo en que yo te hable a ti y sobre ti determinará la calidad de nuestra relación.

Las personas de éxito utilizan palabras de inclusión en vez de palabras de separación, palabras de aceptación y no palabras de rechazo, y palabras de tolerancia en vez de palabras de prejuicio.

Si yo te expreso mi amor y mi aceptación, tu experimentarás amor  por mi. Si te expreso rechazo y desaprobación, tu también me juzgarás. Si te expreso agradecimiento y reconocimiento, tu también me expresarás gratitud y aprecio. Si te expreso palabras de odio, lo más probable es que tú también acabes odiándome.

Tus palabras van cargadas de energía y un mensaje que crea una reacción en los demás, una reacción que suele devolverse multiplicada. Si eres maleducado, impaciente, arrogante u hostil, puedes esperar ser objeto de conductas negativas.

Todo lo que dices produce un efecto. Se consciente de que estás constantemente creando un efecto – positivo o negativo – con tus palabras.

Cuando hablas mal de una persona a otra, puede que eso te una temporalmente a la primera, pero crea en ella la impresión permanente de que eres el tipo de persona que criticas a lso demás y siempre se preguntará – aunque sea de forma inconsciente – cuándo dirigirás el veneno de tus palabras hacia ella, lo que socavará la confianza que pueda tenerte.

1.       Comprométete a ser impecable con tus palabras.

2.       Haz un esfuerzo por agradecer algo a cada una de las personas con las que intercatúes.

3.       Comprométete a decir la verdad. Si fallas, empiezas de nuevo.

4.       En cada interacción que tengas, plantéate el objetivo de elevarle a otro el espíritu de algún modo. Observa cómo te sientes al hacerlo.

Texto extraído del libro de Jack Canfield: Principios Básicos para el Exito.

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