Libre de la co-dependencia: buen inicio 2010
Es muy triste descubrir que la verdad de mi vida es una gran mentira.
Me he dedicado a complacer a los demás, pensando que yo era una persona buena, servicial, generosa, y me he dado cuenta de que lo único que mendigaba era amor, aceptación y que no me rechazaran.
Cuando me di cuenta de que estaba enferma, descubrí que toda mi vida había sido una sucesión de súplicas para que me amaran y una sucesión de mentiras.
Cuántas veces mentí para adaptar lo mío a lo que los demás esperaban de mí.
Cuántas veces negué lo que yo sentía para hacer míos los sentimientos del otro.
Cuántas veces me creí la mentira de que todo lo hacía por amor a otro, cuando el único fin era que me amaran.
Fue muy doloroso que ya no sabía ni qué ponerme, ni qué decir, porque me había pasado la vida adivinando lo que el otro quería que yo me pusiera o dijera, o bien lo que el otro iba a necesitar.
Había olvidado preguntarme a mí misma qué quería o qué sentía, para estar solamente atenta a adivinar lo que los demás iban a querer.
Qué triste es darme cuenta de que me he olvidado quién soy para ser muchas personas, tantas como las personas con las que me relaciono.
Con unas quise ser buena, con otras independiente, con otras inteligente, con otras conciliadora, porque me pasé la vida adivinando lo que cada uno necesitaba y no pude averiguar lo que yo necesitaba.
Es triste descubrir que tuve ojos sólo para los demás y nunca para mí misma, ahora, a esta edad, me encuentro con que no sé quién soy, qué necesito, cómo pienso y qué quiero.
Quiero descubrir la verdad de mi identidad, no quiero pasar un día más siendo lo que los demás quieren que yo sea y olvidándome de la obra maravillosa que Dios realizó en mí.
Quiero descubrir quién soy, quiero descubrir para qué nací.
Quiero descubrir la obra de arte que un día el Padre creó y yo destruí.
Sáname Señor.
(Autor Desconocido)

es una refleccion personal y es que muchas veces no le hacemos caso adios sino a las demas personas que quieren manejar la vida nuesttra al antojo de ellos y somos tan culpables de nuestros propios fracasos que buscamos culpables aun sabiendo que somos nosotros mismos los patrocinadores de ello… y nos pasamos la vida en esas culpas en lugar de remediarlo y darnos cuenta que si vivimos para nosotros es mas facil vivir para los demas..